El otro día volví a ver “Habana Blues” de Benito Zambrano. Esta película tiene muchos elementos que hacen que sea irresistible para mi. Por un lado, la trama gira en torno a dos músicos que están en la lucha para darse a conocer y sacar adelante a su grupo. Además, es una película que trata sobre Cuba, donde el 99% de los actores son de allí. No puedo evitarlo, pero es que a mi los Cubanos me caen muy bien, me parecen personas muy alegres, optimistas, solidarias y divertidas, sencillas y directas. Además el “cubano” como lengua me encanta, esa tonadilla tan particular de la zona del Caribe pero mezclada con esa brusquedad más propia del español (de España), ese sentido del humor “tan particular” (y tan andaluz). En fin que siento mucha afinidad con ese pueblo tan maltratado. Leer más ->
Tras el primer esfuerzo natural por separar al protagonista, Viggo Mortensen, de su papel de Aragorn en “El Señor de Los Anillos” e internarme en la trama de la película propiamente,( he visto la trilogía MUCHAS veces ) me encontré, para mi sorpresa, con una historia sencilla, de pocos diálogos y que esconde mucha emocionalidad y reflexión a pesar de su estrecha relación con la violencia. Dentro de una trama donde conviven el crímen y la mentira, con la genuinidad de los buenos sentimientos, el foco de la película está centrado en la lucha interior de su protagonista, que ve como su pasado, un pasado oscuro y criminal del que se arrepiente y se esfuerza por escapar, resucita “accidentalmente” y amenaza con enturbiar irreversiblemente su más apacible y diametralmente opuesta vida actual con su familia. Leer más ->
Me ha gustado esta película. Reconozco que, sin ser una obra de arte (a pesar de haber ganado algunos oscars…) me transmitió un mensaje claro y bien estructurado. A través de una fotografía de la realidad racial y racista que convive en Los Angeles, la película presenta un austero e imparcial retrato de una parte de la naturaleza humana. Esa parte donde conviven los prejuicios y el miedo, donde las líneas entre el bien y el mal se encuentran, donde lo que llamamos incoherencia encuentra su lugar. Personajes “despreciables” realizando actos heróicos que contradicen sus “supuestos principios”. El “buen chico” que se convierte en asesino. La película nos descubre la imparable sinergia entre el miedo y el odio. Una ceguera alimentada por la ignorancia y los prejuicios. Lo absurdo de los estereotipos y lo presentes que están en nuestra cotidianidad, de como inconsciente e involuntariamente alimentamos y sufrimos sus consecuencias convirtiéndonos en víctimas y victimarios. A pesar de lo “serio” de la temática presentada, el estilo narrativo utilizado, el ya clásico recurso de las historias “independientes” que encuentran un punto común de cruce, hace de la obra una pelicula liviana y de “fácil asimilación”. Destacable la actuación de Matt Dilon en el papel de “policía-héroe racista”.








