La tecnología en este último tiempo está avanzando a un ritmo inesperadamente rápido. La “era de la información” de la que se empezó a hablar hace apenas 20 años, ha dado su siguiente paso hacia lo que yo llamo la “era de la comunicación”. En un principio fue la tecnología la que fue permitiendo el avance hacia nuevos territorios, era ella la que nos descubría un nuevo mundo de posibilidades para una mayoría de usuarios dentro de un mercado casi de exclusividad para los inexpertos. Realmente nos enfrentábamos a fenómenos tan ajenos y novedosos que apenas teníamos la posibilidad de ver más allá. Ahí se encontraban los primeros teléfonos móviles que servían para hablar y los computadores personales para, a excepción de aquellos profesionales especializados en informática, servían para poco más que divertirse con unos juegos que hoy reconocemos como primitivos, y trabajar de una forma más práctica y cómoda de lo que podíamos hacer de una forma, digamos, “más manual” (máquina de escribir, cálculo, etc.). El sólo hecho de aprender a manejar y entender esta nueva tecnología ya suponía un reto en sí mismo.
Después apareció Internet y la comunicación por correo electrónico, algo desconocido que empezó como un experimento universitario para poder difundir y compartir información y que hoy se ha convertido en algo presente en la vida de la gran mayoría de los que vivimos en sociedades desarrolladas.
En todo este tiempo, los usuarios cada vez nos hemos ido educando más en lo que significa la tecnología y sus posibilidades, y consecuentemente, el paradigma del desarrollo tecnológico ha variado un poco. A raíz de esta “educación”, empezamos a ser los usuarios los que demandamos y visualizamos nuevos horizontes y posibilidades. Como un elemento ya presente en nuestras vidas, queremos sacar el mayor provecho de ello.
Hoy en día se pueden hacer muchas otras cosas en un teléfono móvil aparte de hablar: grabar en vídeo, hacer fotos, navegar por internet, estar informado, jugar… Con el internet no ha sido muy diferente, la Web 2.0, como se denomina al momento actual, (aunque ya se acuña el término Web 3.0) esta cambiado profundamente la forma de relacionarse y comunicarse con el mundo. Las tecnologías colaborativas y de participación, han abierto un nuevo abanico de posibilidades y usos en las cuales los usuarios son los verdaderos protagonistas. No sólo como beneficiarios de la misma, si no como participantes activos de su desarrollo. Algunos lo hacen contribuyendo directamente en la programación de nuevas aplicaciones y funcionalidades, otros simplemente siendo críticos o planteando inquietudes e ideas que, a su vez, son recogidas por otros.
Dentro de este nuevo escenario, es importante poder participar de los continuos avances de una forma cómoda y eficiente, y para ello, quizás siendo este uno de sus aspectos negativos, se requiere “estar al día” en lo que a tecnología se refiere. Por ello cada vez es necesario contar con máquinas más potentes y conexiones a Internet más rápidas, y debido a la rapidez con que la esta evolución está sucediendo, cada vez en períodos de tiempo más cortos.
Hace 3 años cambié mi computador. Cambié mi preciado PowerBook G3 que tuve durante 5 años, por Ibook G4, ambas unas máquinas excelentes para el momento que les tocó vivir. Sin embargo, y teniendo yo una pequeña tendencia geek, sentía que era el momento para renovarse. Especialmente en ésta época reciente en mi vida, en la que muchas cosas están atravesando por un período de cambio.
Cómo soy un amante de los productos Apple, no podía decidirme por otra cosa que no fuera uno de sus últimos productos: el Macbook (última actualización obviamente :-)). Sólo puedo decir que estoy feliz con el cambio. Es una verdadera delicia.
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2 comments so far
ah hola y !
De que de qué de qué?
bajó a fumar!
Tengo un macbook pro y es amazing lo que hemos aprendido a hacer con la manzanita
April 15th, 2008 at 12:56 pm
JAJAJAJAJAJA!!
zapote, ya ni me acordaba es eso…
Saludos
April 15th, 2008 at 5:53 pm
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