El sábado me escapé a ver “El Código da Vinci” en medio del furor del estreno. Como era previsible, la sala estaba atestada y no me quedó más remedio que conformarme con una terrible fila 4 en la enorme sala de reproducción. Normalmente no suelo ir a estrenos tan anunciados (a excepción de con la trilogía de “El Señor de los Anillos”) sin embargo, y más que nada, tenía curiosidad por despejar las dudas sobre las dispares críticas iniciales que se hicieron en los reportes del Festival de Cine de Cannes donde fué presentada al mundo, y tener mi propio criterio.
La película, como algunos la describieron, es muy Hollywoodiense. Sin embargo no se por qué muchos se sorprendieron y criticaron este aspecto, siendo que la obra de Dan Brown es en sí un “best seller” orientado a un mercado “literario” comercial. El mismo que probablemente sigue este tipo de cine. La película ha tomado casi entéramente “la acción” de la trama principal del libro, es decir, el thriller policiaco dándole un tratamiento “superficial” a la información “periférica”, que, desde mi punto de vista, era precisamente lo que le daba el carácter de “controversial”. Aún así, la presentación se extiende por dos horas y media y se hace un poco larga. Curiosamente, y a pesar de esto último, me pareció que en momentos la película da la impresión de tener prisa por contar la historia , lo que en mi opinión, hace que se pierda el ritmo “adecuado” para hacer que nos adentremos bien en la trama.
Aún así, es una película que yo calificaría de “normal”. No la llamaría bazofia ni basura hollywoodiense como he leído por ahí. Creo que el gran “pero” de esta película, está precisamente en la controversia, la publicidad y las expectativas que se crearon a su alrededor. Espectativas que, efectivamente pueden defraudar. La actuación de Tom Hanks como Robert Langdon, a pesar de su gran peso como actor, es bastante discreta, y, curiosamente, la que si que me causó una grata sorpresa fué Audrey Tautou en su papel como Sophie Neveu. También destaco la actuación de Ian McKellen como Leigh Teabing. Las participaciones de Alfred molina y Jean Reno son demasiado breves y poco significativas para tenerlas en consideración.
Yo leí el libro, y me gustó. No por la calidad literaria del mismo (que no tiene), si no por la temática relacionada con la esotéria, la simbología y el paganismo, y la cantidad de información y datos curiosos que da en referencia a esto. También me gustó el ataque frontal que se hace a la doctrina católica y en especial al Opus Dei (yo tuve educación del Opus Dei durante un período de mi vida…), ya que me declaro proclive al anticlericalismo radical. Sin embargo, muy poco de esto se refleja en la película. Tan sólo se menciona puntualmente la teoría del supuesto linaje de Jesús y algunos datos salpicados sobre los principios femeninos de las religiones paganas Vs. la ruptura que supuso la instauración del cristianismo en la cultura occidental como religión patriarcal. Tampoco se profundiza mayormente sobre la teoría de la conspiración del Opus Dei y su esfuerzo por ocultar y distorsionar datos, fechas, escritos y otra serie de pruebas para garantizar la hegemonía de la visión católica de este radical ramo del cristianismo.
Nunca entendí la controversia, ni la activa oposición que fue apareciendo por parte de la Iglesia católica en relación con el libro, ya que, aunque se basa en algunas teorías y estudios (algunos de ellos bien fundados y aceptados por algunos como alternativas tan probables como las presentadas por la Iglesia para justificar la conformación de la doctrina) que discrepan de los fundamentos del catolicismo, se les da un tratamiento ficticio y no pasan a ser más que “curiosidades”. Desde luego hay libros más contundentes y serios que pueden poner a prueba la fe de un Cristiano. Pero después de ver la película, lo entiendo mucho menos. En este caso, la ausencia de datos e información “comprometedora”, más allá de un mero enunciado de la “humanidad de Jesús” y el cuestionamiento de su divinidad, desde luego no justifica la reacción de los “representantes religiosos”. Creo que esta sobre-reacción da mucho que pensar y muestra el delicado momento por el que pasa la institución eclesiástica…¿o es que los fieles seguidores son tan tontos que no van a saber distinguir entre ficción y realidad? En fin!!
Para el que vaya a verla, un consejo: no lleves expectativas , y si no te has leído el libro, házlo. De esa forma la película tendrá un transforndo más rico que el que presenta por si misma.
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